domingo, 6 de mayo de 2007

«Un tercio de cada culín de sidra se lo debemos a las abejas»

«Si desaparecen en España habrá pérdidas de 11.500 millones de euros»
Profesora titular de Zoología de la Universidad de Oviedo, especializada en el estudio de las abejas

Oviedo, J. N.

Ana Quero es profesora titular de Zoología de la Universidad de Oviedo y está especializada en el estudio de las abejas.
-¿Qué ocurre con las abejas?, ¿por qué desaparecen?
-Si supiese qué ocurre patentaría una solución y ganaría mucho dinero. La cuestión es que han desaparecido de 24 Estados de EE UU y todo el mundo habla de eso. Pero hace dos años ocurrió en Extremadura lo mismo. Los americanos lo llaman desorden por colapso de las colmenas. Los extremeños, síndrome de desabejamiento. Es lo mismo. Mueren normalmente entre un 5 y un 10 por ciento del total al año. Ahora esa cifra crece. Encuentran colmenas vacías, con la reina y poco más, con miel, o sea, con alimento pero sin abejas.
-¿Dónde están?
-No se sabe. No se encuentran los cadáveres. De ahí el misterio. Lo peor es que ayudan a la polinización, son clave, y si desaparecen en España habría pérdidas por valor de 11.500 millones de euros.
-¿Qué hipótesis barajan?
-Hay varias. Quizá la más convincente es la que apunta a ciertos insecticidas que alteran la conducta de las abejas. Se está empleando una molécula, el fipronil, mil veces más tóxica que las convencionales. Y el imidacloprid, utilizado desde 1999, también es tóxico.
-¿Qué más?
-Se habla de la influencia de algunos transgénicos que incorporan el «Bacillus turingiensis», que afecta a las abejas. O de virus desconocidos. O del agente «Nosema ceranae». O de la acción negativa de los teléfonos móviles. O de los cambios que se producen en las manchas solares.
-¿Hasta qué punto es grave el problema?
-Han muerto el 40 por ciento de las colonias. España tiene el 21 por ciento de las colmenas de la UE, es el país que más tiene. El 80 por ciento de la polinización se hace a través de los insectos, y de esos insectos, el 80 por ciento son abejas. La biodiversidad depende de esa polinización. Todo depende de la polinización que hacen las abejas. Es Asturias se está notando poco el problema, aunque ya me ha venido a visitar gente para ver si los podía ayudar. En Galicia el problema es mucho mayor. De todos modos, insisto, la polinización es la clave, porque la miel se puede comprar por ejemplo a China, más barata, aunque no sabría hablar de su calidad y control. Lo que no se puede suplir con nada es la polinización, y de eso depende todo. Un tercio de cada culín de sidra se lo debemos a las abejas, porque la manzana depende de ellas, de la polinización que facilitan, como sucede con el resto de las frutas.

La desaparición masiva de abejas preocupa a los apicultores de la zona

3/04/2007 | Barbanza
Solicitan a la Xunta que agilice los estudios para determinar las causas de este fenómeno
Algunos criadores perdieron en los últimos meses entre cincuenta y sesenta colmenas
ara Ares | corresponsal | noia
CARMELA QUEIJEIRO

Apicultores de la comarca viven con inquietud y preocupación la desaparición masiva de abejas que vienen padeciendo desde hace meses; algunos incluso dicen que desde hace un par de años. Hasta el momento, los escasos estudios realizados no han dado con las claves a las que puede obedecer este misterioso fenómeno, que se extiende también a otros sitios de Galicia y Europa, y que en Estados Unidos está causando auténticos estragos.
Los criadores barbanzanos están cansados de esperar respuestas que no dan llegado, mientras la producción cae en picado y se ven obligados a realizar desembolsos económicos para que las colmenas que quedan vacías vuelvan a ser productivas.
Por ello, instan a la Xunta de Galicia a que agilice las investigaciones puestas en marcha y a que, de una vez por todas, los expertos esclarezcan las causas a las que responde esa merma en el número de insectos.
Apicultores de la parroquia de Santa María de Roo, en el término municipal de Noia, constatan las negativas repercusiones que están sufriendo. Uno de ellos, que produce en torno a 1.500 kilos de miel al año y que la comercializa bajo la denominación específica del consello regulador gallego, explica que en cuestión de tres meses perdió más de cincuenta de las 80 colmenas que tenía.
Reponer cada una de esas estructuras supone un coste aproximado de 100 euros, según suscribe ese criador. En su caso concreto, gastó todavía más dinero, puesto que envió muestras de miel, polen y abejas a analizar a un laboratorio de Guadalajara, donde le dijeron que la desaparición de los insectos era debida a una enfermedad. Este apicultor noiés compró un medicamento, que le costó 200 euros, pero asegura que no notó mejoría alguna, por lo que duda que esa sea la verdadera causa del problema.
Otro colega suyo, también de Noia, cuenta que de 70 colmenas que cuidaba y explotaba, ahora le quedan 10 donde se pueden ver todavía abejas.
Por ello, insta a la Administración gallega a que tome cartas en el asunto y a que contacte con otros lugares donde realizaron estudios semejantes a fin de tratar de atajar el problema lo antes posible. Además, reclama que se habiliten ayudas para indemnizar a los apicultores por las pérdidas que tienen.
Eugenio Anido Cao se dedica a la cría de abejas desde hace 33 años. Sus enjambres se encuentran situados en Lesende, en Lousame. «De 30 colmeas que tiña, quédanme catro ou cinco», declara. Afirma que cuando más empezó a notar la desaparición de los himenópteros fue el verano pasado. Para Anido, tampoco está nada claro cuál de las múltiples hipótesis que se barajan es la correcta, ya que él también ha oído hablar de posibles enfermedades, uso de productos pesticidas altamente tóxicos y otros factores.
El apicultor pobrense Senén Cortizo se remonta unos dos años atrás para situar las primeras desapariciones de abejas. En ese período, dice que perdió cerca de ochenta colmenas. En su opinión, el fenómeno guarda relación con pesticidas y fungicidas, ya que sostiene que los enjambres que se vacían son los que están cerca de cultivos.

Una actividad fundamental del área rural asturiana

. MENÉNDEZ/GIJÓN
Una actividad fundamental del área rural asturiana

Siempre han estado vinculadas a la actividad rural asturiana. En mayor o menor medida, desde tiempos inmemoriales, las casas del campo asturiano tenían colmenas para surtirse de miel -el único edulcorante a su disposición- y cera para hacer velas.

Esa tradición continuó hasta que en 2002 la Unión Europea aprobó una normativa que obligaba al censado de las colmenas. Tras cinco años para adaptarse a esa norma, ahora ya es de obligado cumplimiento, pero los apicultores piden que la ley se amolde a las características de la producción en Asturias con el fin de lograr una mayor flexibilidad en su aplicación.

Una forma de potenciar la apicultura, según AGA, podría pasar porque en épocas de excedentes de miel «que pueden llegar a 300 kilos» se puedan vender sin la necesidad de cumplir la exigencias que se imponen a las grandes industrias, pues «nadie puede invertir 40.000 euros en hacer una minifábrica para vender un poco de miel que le sobre», asegura Casimiro Sixto Muñiz.

Hace años, en el Principado se introdujeron abejas procedentes de Extremadura y Zamora, «No son ningún problema, porque se adaptan a la capa vegetal que tiene la región», recalca el presidente de AGA.

Lo que Muñiz quiere dejar claro es que no existe ningún intrusismo en el sector de productores no registrados de forma oficial, sino que «quien se entromete en la forma de trabajar es la ley, pero tendrá que ser así, aunque creo que se tendría que adaptar a nuestras peculiaridades para que podamos seguir teniendo un paraíso natural», sentencia.

Los apicultores instan a erradicar el intrusismo para evitar las plagas

Consideran que las colmenas no censadas contagian al resto y perjudican a todo el sector
O. SUÁREZ/GIJÓN
La Consejería de Medio Rural cifra en 42.000 las colmenas existentes en Asturias. Sin embargo, el número real podría incluso duplicar esa cantidad. «Muchos propietarios de panales no se inscriben en el registro y por lo tanto no pueden ser sometidos a ningún control tanto sanitario como burocrático», apuntó Juan Carlos Díaz, veterinario del servicio sanitario del Principado.

La I Jornada sobre Sanidad y Legislación Apícola reunió ayer en el Palacio de Congresos del recinto ferial a medio millar de profesionales del sector que debatieron sobre los principales problemas a los que se enfrenta la apicultura en la región. El talón de aquiles del gremio continúa siendo el intrusismo y la ausencia de control sanitario de las denominadas 'colmenas piratas', que contribuyen a extender plagas a otros panales. Como la denominada varroasis, que en el pasado 2006 incidió en casi el 100% de la producción a tenor de los datos facilitados por el servicio técnico de la Federación de Asociaciones de Apicultores de Asturias. En el 9% de las colmenas la incidencia fue grave, dos puntos por encima de la registrada en 2005. La parasitación de las abejas influye directamente en la polinización de las especies vegetales y éstas, a su vez, en el ciclo vital de las especies animales.

«Aunque la situación sanitaria en Asturias nos puede parecer pesimista, nos da esperanza saber que cada vez son más los apicultores que intentan realizar un manejo profesional, técnico y legal de sus colonias; entendemos que es así como podemos reducir los problemas que se nos vayan planteando», explicó Carlos Marín, representante del servicio técnico de la Federación de Asociaciones de Apicultores de Asturias.

Para Juan Carlos Díaz, representante de la Consejería de Medio Rural, «censar todas las colmenas es una auténtica utopía, pero no cesaremos en el intento de mantener un control lo más extendido posible para evitar las plagas y la irregularidades».

sábado, 5 de mayo de 2007

Navarra ha abierto el plazo para repartir ayudas a la apicultura

El Gobierno de Navarra ha autorizado abrir el plazo de convocatoria de ayudas agroambientales a la polinización, para este año 2007, acogidas al régimen de “minimis”. Las ayudas se otorgarán por colmena para mantener el nivel de actividad apícola.

Navarra. 03/05/2007
Aimar Bretos Loidi

Según el Ejecutivo Foral, entre las actividades agrarias existentes en Navarra que tienen una "notable y beneficiosa" repercusión medioambiental, se encuentra la apicultura. La labor polinizadora de las abejas se considera de suma importancia para la buena conservación de muchas de las especies existentes de flora autóctona.

Por ello, desde Gobierno de Navarra señalan que la desaparición o disminución de esta actividad apícola puede suponer un riesgo para el adecuado mantenimiento de la biodiversidad existente en muchas partes de la Comunidad Foral.

De esta forma, en apoyo del sector apícola, se considera oportuno establecer unas ayudas por colmena, con objeto de mantener el nivel de actividad apícola, por sus importantes y positivas repercusiones ambientales.

Se propone, además, el sistema de evaluación individualizada, porque el beneficio para la flora de vegetación espontánea realizado por la labor de polinización de las colmenas es independiente del tipo de colmena o de las características de su titular.

Además, como un requisito es ser apicultor profesional que utilicen zonas de pecoreo de vegetación espontánea. Por su parte, el número de solicitantes es limitado y con el presupuesto existente es previsible que se puedan atender todas las solicitudes que se presenten.

El misterioso mal de las abejas ha matado ya al 80%

02/05/2007- Galicia- España

Crónica | El problema en la comarca

Apicultores expertos ofrecen el triste dato: Ferrolterra es una de las áreas que más sufren el desconocido mal que vacía las colmenas; de 115 cosechadores quedan apenas 20.
(Lugar: e.d. | ferrol)

LA COLMENA DE CRISTAL.

Apicultores como Julio Allegue, ex directivo de AGA, la usaban para mostrar el interior.

?ulio López Allegue, ex directivo de la Asociación Galega de Apicultores; (AGA) y Rafael Díaz Nieto, actual responsable de la entidad en Ferrolterra, explican con tono ya de resignación el problema que afecta a las abejas de buena parte del mundo.

Rafael Díaz sostiene que la mortandad de las abejas, que comenzó a detectarse a mediados de los años noventa en Francia, tiene una incidencia muy diferente según las zonas. «Hay áreas de Ourense donde no mueren más del 30%», explica, como considerando un mal menor que sólo caigan un tercio de los individuos.

El delegado de AGA afirma que en Ferrolterra, Eume y Ortegal, las cifras son mucho más desalentadoras. El 80% de las abejas, en el mejor de los casos -hay quien habla de 95%- han perecido. Y no es un cálculo realizado a la ligera, no. Ha colaborado con profesores universitarios en la realización de varios estudios.?

Menos socios

Además, continúa Rafael, AGA contaba hace seis años con 115 socios en la comarca. «Hoy somos 34, pero a casi la mitad ya se le han muerto las abejas».

Los estudios realizados, sobre todo en el entorno del Xuvia, determinan, a juicio de Rafael, que son los pestic¡das y los insecticidas los causantes de la epidemia. Se trata de nuevos productos, muy sofisticados, que no sólo matan al escarabajo que tienen que matar, sino también a la abeja. Y hace suyas las palabras del galo Bernard Fau, profeesor universitario en París, al decir que los propios pesticidas «poden converterse eles mesmos en plagas se se aplican mal».

España resuelve el enigma de la muerte masiva de abejas

POR ARACELI ACOSTA. MADRID.
Desde Estados Unidos hasta Austria, desde Argentina a Polonia, pasando por España, las abejas melíferas están desapareciendo, no por miles, sino por millones. Muchas son las causas que se han puesto sobre la mesa, incluso esta misma semana en una reunión de científicos y miembros del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Las hipótesis más probables que manejaron en esa cita para esta desaparición se refieren a un virus, un hongo o un pesticida. Pero desde hace tiempo esta cuestión ha sacado a relucir algunas hipótesis sin base científica alguna, como las semillas modificadas genéticamente, las antenas de telefonía móvil o las líneas de alta tensión.
Sin embargo, la respuesta al llamado «síndrome de despoblamiento de las abejas» la han encontrado en España, concretamente en el Centro Regional Apícola de Marchamalo, en Guadalajara, que depende de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, y que se ha convertido extraoficialmente en laboratorio de referencia mundial para conocer qué está pasando con las abejas. Hasta aquí han llegado muestras de todas partes de España, pero también de Francia, Alemania, Eslovenia, Polonia, Austria, Argentina y, en estos momentos, están esperando muestras enviadas por asociaciones de apicultores de Estados Unidos.
Laboratorio de referencia
Así lo explicó a ABC Mariano Higes, asesor de investigación del Centro Regional Apícola de Marchamalo, para quien, sin haber analizado aún las muestras americanas, pero por contactos con investigadores de universidades de Estados Unidos, la causa será la misma que en España y que en el resto de países estudiados: el microsporidio «Nosema ceranae», un parásito de origen asiático que no sólo está incidiendo en la despoblación, sino también en el descenso de la producción de las colmenas.
Para llegar hasta este parásito han sido necesarios siete años de investigación, pues los síntomas que produce en las abejas melíferas son parecidos a los causados por otro parásito, como el «Nosema apis». Sin embargo, este parásito suele producir ondas epidémicas cada ocho o diez años, explica Higes, lo que no cuadraba con la prevalencia creciente año tras año del fenómeno de despoblamiento. Además, el hecho de que se observara el fenómeno en zonas muy concretas y alejadas entre sí, incluso en colmenares aislados, descartaba otros factores externos.
Análisis de pesticidas
Asimismo, se hicieron pruebas sobre algunos pesticidas, como el que se usa para tratar las semillas de girasol en Francia, y las muestras de miel, abejas, polen y girasoles no presentaban efectos que pudieran ser tóxicos para las abejas. Es más, en Francia se prohibieron algunos pesticidas sospechosos y las abejas seguían desapareciendo. A la vista de estos resultados y de que el fenómeno se daba tanto en años secos como húmedos, fríos o calurosos, «algo que no es normal desde el punto de vista parasitológico», dice Higes, se empezó un estudio epidemiológico a nivel nacional, financiado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), y «desarrollamos una técnica de biología molecular que permite amplificar y secuenciar el gen».
Así se descubrió el nuevo patógeno («Nosema ceranae»). Este microesporidio afecta a los ejemplares más adultos, es decir, a los que están trabajando en el campo. La espora del «Nosema ceranae» entra por la boca de la abeja y se dirige al ventrículo (estómago) donde despliega un filamento y lo clava en la célula epitelial del ventrículo, transfiriéndole el esporoplasma, esto es, todo su material genético.
Ataca al aparato digestivo
Ahí empieza un ciclo biológico que alcanza a todas las células del estómago, que deja de ser funcional, por lo que la abeja ya no puede comer, se debilita y muere. Aunque aún estén vivas, pese a su debilidad, la mayoría no vuelven a sus panales por un mecanismo de defensa, explica Higes. Por eso normalmente la abeja reina y las jóvenes no suelen verse afectadas. Los cuerpos de las adultas no se encuentran, pues suelen morir alejadas de la colmena y son pasto de otros insectos y reptiles, y la colmena queda casi vacía, con la reina y unas pocas abejas jóvenes.
Bajo los efectos de este parásito podrían estar más del 50% de las colmenas de nuestro país. «Es un problema sanitario muy grave», dice el asesor de investigación del Centro Apícola de Guadalajara. Estamos hablando de más de un millón de colmenas afectadas, sobre un censo oficial de unos dos millones y medio de colmenas, o de un millón y medio en el caso de la cifra no oficial de tres millones de colmenas existentes. Sea una cifra u otra, lo cierto es que en los últimos años ha desaparecido entre un 30 y un 35% de las colmenas existentes.
La mayor prevalencia de este parásito se da en Madrid hacia el sur, sin embargo hemos detectado «una altísima prevalencia en la Cornisa Cantábrica, similar a la que podamos encontrar en Extremadura y Andalucía, por lo que lo estamos analizando», explica Higes, pues esto demuestra que es prevalente en cualquier clima. Si estas colmenas parasitadas no se tratan, el despoblamiento puede producirse en un plazo de seis meses a un año y medio. El tratamiento con el antibiótico fumagilina está dando buenos resultados, explica Higes.
La producción de miel también cae. Según Félix Campos, de la Asociación Nacional de Apicultores, en los últimos tres años la producción ha caído a razón de un 20 por ciento anual. Para este año, aunque estamos en el inicio de la cosecha, las previsiones no son muy halagüeñas para la miel de azahar y de limón, por ejemplo, pues las temperaturas anormalmente frías de las últimas semanas han mermado la cosecha. No obstante, dice Campos, la sequía también ha tenido mucho que ver en estas cifras de producción de miel.
Factores climáticos adversos
Y es que la apicultura es una actividad ganadera ligada a la trashumancia y muy determinada por las condiciones climatológicas, ya que las abejas necesitan de los recursos naturales a través del polen, para satisfacer sus necesidades nutricionales. Por tanto su alimentación depende de las floraciones, muy castigadas por una climatología adversa, como son las temperaturas elevadas y la sequía persistente que ha azotado a nuestro país en los últimos años, todo lo cual ha sido determinante para la disminución de la producción de miel, a la vez que contribuye a un debilitamiento de las colmenas que se hacen más vulnerables a condiciones extremas, como pueden ser problemas sanitarios como el del parásito «Nosema ceranae».
En el Programa nacional de medidas de ayuda a la apicultura 2008-2010, el Ministerio de Agricultura apunta además a los incendios, que han arrasado numerosas regiones de nuestro país y que en este caso han tenido repercusiones importantes en Castilla y León, Andalucía, Extremadura y Valencia, comunidades con un censo apícola importante, ya que lleva a la desaparición de asentamientos para los colmenares, la búsqueda de nuevos asentamientos y la alimentación extra que debe aportarse.
Pero más allá de la importancia económica de la producción apícola, el papel que desempeñan las abejas en el medio ambiente es fundamental, sobre todo por su función polinizadora, con la consiguiente contribución al equilibrio ecológico, ya que su presencia es muy importante para la preservación de una gran diversidad de plantas además de elevar la productividad de gran parte de los cultivos, aprovechando recursos que no podrían ser utilizados directamente por ninguna otra actividad agraria ni por el hombre.