miércoles, 10 de diciembre de 2008

El apicultor con más colmenas de España es gallego y tiene 8.000 en Lugo


El apicultor con más colmenas de España es gallego y se llama David Corral, natural del pueblo lucense de Toca y propietario de 8.000 colmenas distribuidas en trece municipios de Lugo para producir miel, polen y propóleo, donde espera tener 2.000 más el próximo año, según relató en una entrevista.
La familia de Corral tiene colmenas desde 1897 muy cerca de Sarria, por lo que su infancia transcurrió en una casa cuya ropa se tendía a secar encima de colmenas y los pinchazos de las abejas eran algo sin importancia, explicó.

‘El salto de la producción casera para autoconsumo al envasado industrial lo di yo en 1983 cuando compré mil colmenas y abrí una planta con maquinaria para envasar’, agregó.

El apicultor relató que su vida laboral comenzó en la hostelería pero la venta de la miel casera en el bar que regentó en A Coruña contó con tal éxito que le animó a darse de alta como empresario, a pesar de los que le recordaron en la familia y en el pueblo que ‘en abejas y ovejas, nunca gastes lo que tengas’.

Tras varios problemas para darse de alta en Hacienda, donde se negaron a considerarlo ‘ganadero’, indicó, comenzó a producir y vender al Grupo Tojeiro y hoy, en la época de máxima producción, 80.000 abejas en cada colmena producen 15 kilogramos de miel y doce empleados la envasan y etiquetan, ‘aunque éste fue un año de producción muy baja’, matizó.

Las colmenas de Corral producen ‘Mel da Anta’, sin filtrar, para toda Galicia, parte de España, Bélgica y Alemania; también 20 toneladas anuales de polen de castaño ‘reclamado por una empresa de Francia que tiene estudios que muestran que el mejor se obtiene en Galicia’, dijo; y 160 kilogramos de ‘propóleo’ (material antibiótico elaborado por las abejas para cubrir las paredes de la colmena).

Corral es uno de los 410 apicultores registrados en el consejo regulador de la Indicación Geográfica Protegida ‘Mel de Galicia’, y sus colmenas son casi la tercera parte del total, según explicó su presidenta, Ester Ordóñez, que recordó que hay otros tantos productores no registrados cuya miel se vende sin etiqueta aunque su calidad también es buena y se destina al autoconsumo.


El apicultor lucense aludió a los problemas del sector, desde el control y tratamiento de un parásito llamado ‘varroa’ que diezma la población de abejas, hasta el relevo generacional, y consideró como ‘gran oportunidad el hecho de que el consumo de miel aumente al menos un 10 por ciento cada año y algunos incluso hasta un 30 por ciento’.

En ese sentido, explicó que Europa importa el 40 por ciento de la miel que consume de Argentina y China, y España es el primer productor europeo ‘por lo que estamos llamados a entrar en ese mercado más cercano ya que ahora China redujo su exportación de miel porque sus propios ciudadanos aumentaron el consumo’.

Argentina es el referente mundial en lo relativo a la miel y la principal exportadora, ya que sólo consume el 2 por ciento de la que produce.

‘Allí vamos todos los que queremos aprender y avanzar en el conocimiento de las abejas, ya que imparten cursos muy especializados, sobre todo en la obtención de abejas-reina’, agregó.

En relación al relevo generacional, Ordóñez coincidió con Corral en que es un problema y recibe atención especial de la Agrupación Apícola de Galicia, cuya sede está en Barbadás (Ourense), donde se imparten cursos formativos y de promoción para animar a los más jóvenes a acercarse al mundo de las colmenas.

Corral es una de las excepciones, ya que tiene un hijo de 20 años que ya forma parte de la empresa igual que Maribel García Porto de 36 años, hija y nieta de apicultores para autoconsumo pero que decidió animar a su padre a ‘dar el salto’ y montar una planta envasadora ‘y el afán de ayudar se convirtió en pasión’.

El relevo de Miguel García también trajo consigo innovación, pues su hija comenzó a practicar la ‘trashumancia’ con las abejas de su padre de forma que las 200 colmenas que hoy tiene pasan el invierno en el valle del río Sil en Valdeorras, de clima más benigno, y el verano -época de máxima producción de mielen la montaña de Cabeza de Manzaneda.

La producción así obtenida fue este año 2008 de 60 kilogramos de miel por cada colmena, comercializada con el nombre de ‘Veigaflorida’, como el barrio natal de su madre en el cercano municipio de O Bolo.

Ahora, Maribel quiere centrarse ‘poco a poco en lo que realmente’ le interesa, que es ‘la producción del veneno de abeja, utilizado como tratamiento para el reuma y la artritis’.