martes, 25 de septiembre de 2007

Estudio de campo en España no demuestra relación entre el Síndrome de Desaparición de Colmenas

Estudio de campo en España no demuestra relación entre el Síndrome de Desaparición de Colmenas (SDC = CCD, Colony Collapse Disorder) y la presencia de Nosema ceranae. Antonio Gómez Pajuelo* y Fco. José Orantes Bermejo ** * Biólogo.- Consultores Apícolas.- Castellón, España.- ** Director Técnico Laboratorios Apinevada. Lanjarón (Granada, España).- Hay una polémica en todos los medios del sector apícola sobre las causas del Síndrome de Desaparición Colmenas (SDC, o CCD, Colony Collapse Disorder), y una gran preocupación en todos los niveles de nuestra sociedad. Desde el año 2000 hemos tenido en España casos de SDC (CCD), que desaparecieron para volver a aparecer con una virulencia extraordinaria en el otoño-invierno 2004-2005 y 2005-2006. Hemos realizado el seguimiento de colmenares con este problema de apicultores profesionales en diversas zonas de España, analizando las posibles diferentes causas: • Deficiencias nutricionales por meteorología adversa • Intoxicación por plaguicidas (neonicotinoides…) • Nuevas patologías (Nosema ceranae…) • Manejo inadecuado (varroa…) Estas son también, básicamente, las causas que están siendo estudiadas en Europa, por el grupo “Prevention of bee losses in Europe” (Prevención de pérdidas de abejas en Europa), 2007, que coordina investigadores de Alemania, Bélgica, España, Francia, Holanda, Italia y Suiza, y que se ha dividido en 3 subgrupos de trabajo: • varroa y virus, coordinado por P. Neuman, Suiza • nosema, coordinado por M. Higes, España • medio ambiente, coordinado por M.P. Chauzat, Francia Y también son las causas que están siendo investigadas en EEUU por un grupo de trabajo que engloba a varias universidades, centros de investigación, y a su Mº de Agricultura (USDA), que ha multiplicado por 10 el presupuesto de investigación para este tema y preparado un Plan de Investigación (versión oficial del 20.06.2007: ): • patógenos nuevos o re-emergentes • nuevas enfermedades o parásitos • estrés nutricional o ambiental • plaguicidas Nosema ceranae, según citan los informes de estos grupos de trabajo, es una parte las causas a investigar, entre las demás. Sin embargo, últimamente hay una proliferación de escritos en Internet atribuyendo una relación directa entre la presencia de Nosema ceranae y SDC (CCD). Nuestra opinión es que esta relación no ha sido aún demostrada, y que Nosema ceranae es un organismo oportunista, que ataca y causa serios daños a las abejas solo si estas están debilitadas por otras causas (estrés nutricional, depresión del sistema inmune por intoxicación con plaguicidas, varroa…). 1
Esta afirmación está avalada por un reciente trabajo (en prensa, Vida Apícola nº 145) que hemos realizado en otoño-invierno 2006-2007, en un apiario profesional con 189 colmenas que habían padecido SDC anteriormente, y para las que el Centro Apícola de Marchamalo, Guadalajara, España, diagnosticó más de un 80 % de positivas de Nosema ceranae. Estas colmenas fueron divididas en 4 grupos iguales. Cada uno de ellos recibió un tratamiento diferente para ver su supervivencia al suprimir la causa alimentación desequilibrada o infección con Nosema ceranae. Los tratamientos aplicados fueron: �� alimentación con jarabe de glucosa y suplementos: 4 % de proteínas + aminoácidos + vitaminas. Grupo sobrealimentado. �� alimentación con jarabe de glucosa y medicación con fumagilina (Fumidil B ® ). Grupo medicado. �� alimentación con jarabe de glucosa y suplementos (4 % de proteínas + aminoácidos + vitaminas) y medicación con fumagilina (Fumidil B ® ). Grupo sobrealimentado + medicado, por si había una suma de efectos (sinergia). �� alimentación con jarabe de glucosa. Grupo testigo. 2
Los cuatro tratamientos se aplicaron con doble enmascaramiento (doble ciego: aspecto homogeneizado con colorante caramelo y suministrados en bolsas de plástico termoselladas, opacas, negras, identificadas solo mediante una etiqueta de color diferente) para evitar que las personas que efectuaron los controles de campo los reconocieran. En todas las colmenas se midió el nº de cuadros de abeja, el nº de cuadros de cría, las reservas de miel, las reservas de polen, el estado sanitario y la supervivencia de la cría, al inicio (noviembre 2006) y al final (marzo 2007). Todos los grupos, en el tiempo del trabajo, aumentaron de cantidad de abejas, de cría, y de supervivencia de la cría. Los resultados fueron sometidos a estudio estadístico. No hubo ninguna diferencia entre las colmenas a las que se suministró un suplemento de proteínas + aminoácidos + vitaminas y las que recibieron una medicación con fumagilina respecto al grupo testigo. Tampoco hubo pérdida de colmenas reseñable. Al final solo un 4,3 % de las colmenas del trabajo resultaron excluidas: por cambio de reina, por volverse zanganera, una porque no consumió el tratamiento; y solo una de ellas por problemas sanitarios: aparición de pollo escayolado (cría encalada, Ascosphaera apis). La meteorología y la floración en le tiempo del ensayo fueron buenas. Las colmenas dispusieron de sus reservas de miel (buenas), algún aporte otoñal de néctar (madroño, romero) y, sobre todo en febrero y marzo (arranque de primavera), un buen aporte de néctar y polen de brezo (Erica lusitanica), romero y leguminosas. Las conclusiones de este trabajo (y de nuestra experiencia profesional) son: �� Si las condiciones climáticas son buenas, con entrada de polen de calidad y néctar, la adición de vitaminas y proteínas no son precisas. �� La adición de fumagilina, Fumidil B®, como preventivo, en colmenas donde se ha diagnosticado presencia asintomática de Nosema ceranae no contribuye a solucionar ningún problema en las condiciones del estudio, todo lo contrario, aumenta los costes de la explotación y se corre el riesgo innecesario de que aparezcan residuos de este antibiótico, o sus metabolitos de degradación, en los productos apícolas. �� Cuando no se dan los factores de que provocan inmunodepresión de las abejas (meteorología o nutrición desfavorable, control de varroa…) no aparece SDC (CCD). �� Nosema ceranae por sí sólo no ha provocado mortandad de colmenas en este estudio. Pensamos que podría producirlas solo si aparecen factores que provoquen inmunodepresión de las abejas, pudiendo acelerar los síntomas del SDC y la rápida desaparición de las abejas. Se hace necesario seguir trabajando en estas conclusiones con ensayos en condiciones meteorológicas desfavorables. A nuestro juicio, pues, no se puede ligar la supervivencia de las colmenas al uso del antibiótico fumagilina. Ni atribuir el aumento de la cosecha de miel y polen en España a este uso, sino, claramente, a la extraordinaria mejora de las condiciones meteorológicas. 3
Los años 2004 y 2005 fueron extraordinariamente secos y calientes, hasta el punto de no tener floración de otoño en muchas zonas. La Agencia Europea de Medio Ambiente, en su informe: “El medio ambiente europeo, estado y perspectivas 2005” www.eea.eu.int/main cita: “en Europa no se han visto cambios de esta magnitud desde hace 5.000 años”, La NASA ha publicado que el año 2005 fue el año más caluroso desde que existen datos, desde 1880 (www.data.giss.nasa.gov/gis-temp/2005). En 2003 había en España 2.465.000 colmenas (Mº Agricultura). Según nuestros cálculos entre 2004 y 2005 se perdieron unas 500.000 colmenas, no hay datos oficiales. En 2006 la meteorología fue muy favorable para el desarrollo de las colmenas, hubo muy pocas denuncias de SDC (CCD). Y en 2007, con una buena meteorología también, casi no hay denuncias de SDC y el censo oficial está en franca recuperación: hay 2.321.000 registradas. Y nos consta que el uso de fumagilina ha disminuido drásticamente en estos dos últimos años. Vinculando la producción española de miel con el uso del antibiótico fumagilina en las colmenas, es también desafortunado, ya que, por un lado induce a manejos sanitarios erróneos y por otro lado crea recelos en el mercado de la miel (exportadores e importadores de mieles están inquietos por los residuos de este principio activo). No queremos acabar este escrito sin ampliarlo con un dato más: en Galicia, España, análisis realizados en 5 puntos de muestreo de aguas de una de las zonas con SDC (CCD), dieron residuos de plaguicidas neurotóxicos, imidacloprid en todas las muestras, y en 4 de fipronil (Escola Politécnica Superior, Universidade da Coruña, 2006), en cantidades por encima de las que en la bibliografía se consideran mortales para el 50 % de las abejas, DL50 (Colin, M.E. y Bomatin, J.M., 2005). Cuando se cambiaron colmenas con SDC a zonas sin este problema estas mejoraron sensiblemente. Y cuando se cambiaron colmenas sanas a zonas con SDC manifestaron este síndrome. Esto demuestra una ligazón entre el ambiente en el que las colmenas desarrollan su actividad y el SDC en estas zonas (Díaz Nieto, 2006). Y un comentario final, la reciente publicación de un trabajo ligando la presencia de un virus, IAPV (Israel Parálisis Aguda) ha sido realizada en tan pocas muestras que requiere ser verificada con un muestreo mucho más amplio

Presentes en Castilla

73 EDICIÓN DE LA FERIA DE MUESTRAS DE VALLADOLID
Las consejerías de Turismo y Agricultura se esfuerzan en dar a conocer los mejores productos de la comunidad
22.09.07 -
J. M.ª RODRÍGUEZ LINARES
Un año más Cantabria vuelve a estar presente en la Feria de Muestras de Valladolid. Y seguirá siendo así por lo menos durante los próximos 10 años, ya que el Gobierno de Cantabria ha firmado un convenio de colaboración con la dirección de dicha feria.

El mercado castellano es uno de los más importantes para Cantabria y así lo atestigua el gran número de empresas y personalidades que se desplazaron hasta la capital puzelana los días que duró esta muestra.

En el stand cántabro se dieron a degustar todo tipos de productos elaborados en Cantabria y todos con un mismo denominador común: La calidad.

Se degustaron productos de la empresa de Casar de Periedo "Delicatessen la Ermita": Cocido montañés, alubias rojas, arroz con leche, quesada, flanes y otros artículos estuvieron presentes en el stand de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, en exposición.

También, se probaron por los profesionales, periodistas e invitados que acudieron a la zona de bar del recinto cántabro, junto con las anchoas, los quesos, los embutidos, la repostería y otros artículos.

Delicatessen La Ermita, una vez más, volvió a colaborar en una feria de turismo contribuyendo a resaltar la presencia de la comunidad. Con esto se demuestra una vez más que la gastronomía cántabra es uno de los principales activos de la oferta turística regional.

Además, la empresa Catering Rhin elaboró diversos platos de la cocina cántabra. Otras empresas de alimentación que estuvieron presentes en la feria vallisoletana contando con stand propio fueron:

Agua de Solares, Cocina Artesana Pilar, Conservas Emilia, Orujo de Potes SL., Salami SA., Sobaos Serafina SL, y Unión de Fabricantes de Sobaos y Quesadas.

Como es costumbre en los últimos años, la Asociación de Apicultores de Cantabria montó un stand en el que se mostró a los presentes el impresionante mundo de la apicultura.

El Rancho Cortesano inicia un proyecto para destilar hidromiel

B. R. A./JEREZ

El Rancho Cortesano de la Miel, ubicado en Cuartillos, es uno de esos pequeños rincones de la comarca que debería ser visitado al menos en una ocasión en la vida. Además de disfrutar de la naturaleza en estado puro es un lugar donde siempre se puede llegar a aprender algo, especialmente del complejo mundo de las abejas.

De hecho, en los últimos cinco años el aumento de visitantes a estas instalaciones es una realidad que ha consolidado una iniciativa pionera en la comarca de la mano de más de una docena de familias. «Hasta la fecha han pasado por aquí más de 50.000 personas y esperemos que sean muchos más niños los que conozcan los misterios de las abejas y la miel», como indicó ayer la alcaldesa, Pilar Sánchez, quien visitó las instalaciones.

Un recorrido que sirvió para que desde el Rancho se dieran a conocer los futuros proyectos que sus responsables pretenden poner en marcha a corto plazo como «hacer la fermentación de miel con agua. Las instalaciones están ya adecuadas para ello. Y es que queremos fabricar hidromiel, que es la bebida alcohólica más antigua que existe», como explicó Juan Manuel, secretario de la cooperativa que ha logrado sacar hacia delante este paraíso de las abejas.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Nosema, el asesino de las abejas Ni virus, ni pesticidas, ni el clima...


Javier Sampedro, Diario EL PAIS

11 de Septiembre de 2007

No más especulaciones
Se reproduce en cualquier clima

Noticias del Mundo

MADRID - Los apicultores de todos los países europeos y de 20 Estados norteamericanos llevan ya unos años alarmados por el "despoblamiento de las colmenas", un síndrome que puede eliminar a más del 70 por ciento de las abejas de una colonia.

No más especulaciones

Las ideas son baratas, y no ha faltado ni una en los últimos tiempos: virus patógenos, bacterias parásitas, pesticidas, fragmentación del hábitat, degradación del entorno, cambio climático, presiones del mercado, competición entre especies, alteraciones genéticas...

Entretanto, el laboratorio de Mariano Higes, del Centro Apícola Regional en Marchamalo (Guadalajara), ha adoptado una actitud más empírica que le ha permitido identificar la causa más probable del fenómeno en todo el mundo.

Su nombre es Nosema ceranae, y es un miembro de los microsporidios descubiertos por Pasteur en el siglo XIX.









Es un hongo unicelular que ha reducido su tamaño y su genoma al mínimo para adaptarse a una vida discreta dentro de las células de la abeja, Apis mellifera.

Higes y su grupo descubrieron a Nosema ceranae en las abejas de toda Europa hace tres años, y acaban de poner a punto una técnica de detección genética (basada en la reacción en cadena de la polimerasa, o PCR) que distingue en una sola reacción a este parásito de un primo suyo, Nosema apis, que lleva siglos viviendo en equilibrio con las abejas europeas y americanas sin causarles graves daños.

Datos infalibles

Son los primeros datos de este tipo obtenidos en el mundo, y los resultados ofrecen pocas dudas.

Los científicos han analizado 290 colmenas en distintas zonas de España, Francia, Suiza y Alemania. Y España es el único país donde quedan algunas abejas del antiguo régimen, infectadas sólo por el microsporidio tradicional Nosema apis: un 14% de las colmenas tiene aún esa constitución.

Pero el nuevo microsporidio Nosema ceranae, llegado en años recientes desde el sur de Asia, se ha hecho con la situación en el resto de Europa -domina el 75 por ciento de las colonias francesas, el 64 por ciento de las suizas y el 78 por ciento de las alemanas-, y lleva ya la mitad del camino recorrido en España también (35 por ciento).

Otras colmenas (7 por ciento de las españolas y 17 por ciento de las francesas) están infectadas a la vez con Nosema apis y Nosema ceranae. Y los datos del laboratorio español establecen una correlación incuestionable con la crisis de las abejas: la presencia de Nosema ceranae en una colonia se asocia a una sextuplicación de su riesgo de despoblación.

Los investigadores de Guadalajara acaban de publicar estos resultados en Invertebrate Microbiology. Las nosemosis producidas por estos parásitos se han detectado en las colonias de todo el mundo a lo largo del siglo XX, y siempre se han atribuido a Nosema apis, el microsporidio habitual de la abeja Apis mellifera. Suelen revestir escasa gravedad, y siempre han mostrado una clara pauta estacional y notables fluctuaciones de un año a otro.

Se reproduce en cualquier clima

El ciclo de reproducción del parásito es óptimo en las primaveras más húmedas y muy ineficaz en los años más secos. Las abejas del norte siempre lo han llevado peor que las del sur, debido a que pasan más tiempo apiñadas dentro de la colmena, pero Apis mellifera y su microsporidio habían sabido convivir en un razonable equilibrio hasta ahora.









"Pero a Nosema ceranae", dice Higes, "le da igual que llueva o no y que haga más calor o menos; mientras que Nosema apis desaparecía la mayor parte del año, y además se veía diezmado en los años secos, Nosema ceranae se ha ido acumulando en los últimos años de manera constante. Según acabamos de ver con la nueva técnica de PCR, desde 2005 el número de muestras positivas es constante todo el año: la nosemosis ya no es estacional".

Y también ha dejado de depender de la lluvia. "En España, por ejemplo", explica Higes, "el máximo de precipitaciones que ocurrió en 2000 no aumentó la prevalencia de Nosema, y pese a que 2004 fue uno de los años más secos del siglo, 2005 padeció la mayor prevalencia de Nosema que hemos registrado hasta ahora, y sin fluctuaciones estacionales".

Esporas autoinfecciosas

La pérdida del carácter estacional de la infección es consistente con la reciente introducción desde el sur de Asia de Nosema ceranae, un parásito que todavía no ha alcanzado una situación de equilibrio con Apis mellifera, y que está, por tanto, utilizando unas estrategias reproductivas muy agresivas: la alta mortalidad que produce se debe a sus esporas autoinfecciosas, que promueven una rápida invasión de los tejidos digestivos de la abeja.

Los microsporidios tienen también otros efectos más sutiles, algunos relacionados con la longevidad relativa de la reina y las obreras. "La infección de las obreras por Nosema apis retarda el desarrollo de las glándulas salivares, comprometiendo la alimentación de las larvas jóvenes", explican los científicos.

"Las abejas infectadas exhiben un 'envejecimiento de comportamiento" respecto a las abejas sanas de su misma edad'. La reducción de la transmisión en verano es un eficaz mecanismo de control de la población de microsporidios en la colmena, pero no funciona con Nosema ceranae.

Tanto las colonias que sólo están infectadas con este microsporidio como las que sufren la suma de los dos parásitos tienen por ello un riesgo de despoblación seis veces mayor que las demás colmenas.

Los apicultores gallegos prevén una cosecha record de miel


Podería cuplicar as 300 toneladas do ano pasado.

Los apicultores gallegos prevén obtener una cosecha record de miel este año que llegará a duplicar las 300 toneladas recogidas en 2006. Todo, pese a la elevada mortalidad de estos insectos cuyas causas se desconocen por el momento, según afirmó en la Comisión de Agricultura del Parlamento el director general de Calidade Agrolimentaria, Antonio Oca.

El responsable de esta área informó de que los productores de la comunidad esperan alcanzar las 600 toneladas de miel, “excepto en el Sur de Ourense”, zona en la que sus peculiaridades climáticas el proceso de floración no contribuye a estas cifras singulares. “Se presentará una cosecha record”, reiteró Oca.

La Consellería de Medio Rural encargará a finales de este año o principios del próximo un estudio epidemiológico para intentar desvelar el origen del mal que afecta a la población gallega de abejas. Los expertos dudan si su muerte puede estar vinculada a la barbasis, un parásito que afecta a estos insectos, o bien pueda ser un efecto del abuso de los pesticidas.

El departamento de Alfredo Suárez Canal ya ha encargado otra investigación a la Sociedade para o Desenvolvemento Comarcal de Galicia por un importe de 14.000 euros para aclarar la alta mortandad de las abejas. Una cuestión de la que, según Oca, es “difícil” hablar dado el alto grado de desconocimiento.

El director general de Calidade Agroalimentaria había afirmado el pasado mes de julio durante una comparecencia parlamentaria que la muerte de las abejas era un fenómeno constante en determinadas zonas de Galicia de reciente aparición pero que, sin embargo, no ha llegado a repercutir en la producción de miel registrada en los últimos veinte años. En concreto, desde finales de los 80.
Miel de Galicia

Un total de 35.000 colmenas aprovisionaron al medio centenar de marcas que se comercializan en el mercado acogidas bajo el sello de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) ‘Mel de Galicia’. En concreto, un 33% de la miel vendida en los últimos veinte años ha procedido de esta certificación de calidad.

La IGP había registrado en 2006 una producción que ascendió a 300 toneladas, cifra valorada como “positiva” en su momento. La posibilidad de duplicar esa cantidad supera todas las estimaciones previstas en un inicio, sobre todo, tras la preocupación que genera entre los apicultores la súbita mortandad que afecta arbitrariamente de las abejas de sus colmenas. Nair Mesejo/AGN.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Un extraño virus está detrás de la muerte de millones de abejas


El microorganismo, descubierto en Israel en el 2004, actúa en los insectos debilitados
ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA

La desaparición masiva de abejas en colmenas de EEUU y posiblemente de otros países del mundo está vinculada a un virus conocido con las siglas IAPV, según sostiene una investigación norteamericana que se publica hoy en la revista Science. Los autores del trabajo descartan como origen de la rara enfermedad la acción de un ácaro o de un hongo, como a menudo se ha sugerido, pero al mismo tiempo creen que los estragos causados por el IAPV han contado posiblemente con la colaboración de factores ambientales.
El síndrome del despoblamiento de las colmenas, en inglés CCD (Colony Collapse Disorder), se detectó por primera vez en EEUU en 1996, aunque hasta el 2003 no alcanzó carácter de grave epizootia, con numerosos casos documentados en España y otros países europeos (Alemania, Italia, Portugal, Bélgica, Polonia, Holanda, Grecia). En las colmenas afectadas por el CCD, las abejas adultas desaparecen dejando la miel y el polen recolectado, pero prácticamente nunca se detectan insectos muertos porque fallecen en el campo, lejos de su colonia.
Los investigadores secuenciaron genéticamente los intestinos de abejas sanas y enfermas en busca de diferencias --microorganismos como bacterias, virus y hongos-- que explicaran el síndrome. Las muestras fueron tomadas en diversas regiones continentales de EEUU, aunque también se compararon con abejas sanas y jalea real procedentes de Hawai, Australia y China.
El principal resultado fue el hallazgo en las colmenas enfermas de una variante del IAPV (israeli acute paralysis virus), un patógeno que fue identificado por primera vez en Israel en el 2004. "Podría ser la causa potencial del CCD", explicó ayer prudentemente uno de los autores del trabajo, Ian Lipkin, de la Universidad de Columbia, en Nueva York. No se ha probado una relación causal entre el agente infeccioso y el CCD, dice el artículo de Science, pero el IAPV fue el único microorganismo presente en prácticamente todas las muestras procedentes de colmenas afectadas.

ENFERMAS, PERO SIN COLAPSO
El próximo objetivo, prosiguió Lipkin, será determinar si el virus es la única causa del fenómeno o bien están implicados otros factores --como una toxina, el abuso de insecticidas químicos, parásitos, una nutrición escasa o la sequía-- que contribuirían a debilitar las abejas. En el mismo sentido se pronunció Jeffery Pettis, entomólogo del Ministerio de Agricultura de EEUU y coautor del estudio: "Esta investigación proporciona una excelente pista, pero es poco probable que el IAPV sea la única causa del CCD". Por ejemplo, análisis genómicos de abejas sanas importadas de Australia detectaron el virus, pero sus colmenas no desarrollaban el CCD. Una de las posibles causas es que las abejas de Australia no están infectadas por la varroa, un parásito habitual en las colmenas americanas y europeas que debilita el sistema inmunitario.
Los científicos han descartado también como "muy poco probables" varias hipótesis estrambóticas sugeridas en los últimos meses, como las radiaciones emitidas por las ondas de telefonía móvil --que supuestamente desorientarían a los insectos-- y la implantación de cultivos transgénicos.

«La apicultura es un arte como otro»


JOSÉ CARLOS MARTÍNEZ FERNÁNDEZ

PRESIDE LA ASOCIACIÓN DE APICULTORES DE ASTURIAS
José Carlos Martínez es profesor en el Colegio Amor Misericordioso de Colloto desde hace ocho años, pero su afición está muy lejos de las aulas. Y es que, además, es el presidente de la Asociación de Apicultores de Asturias desde hace cuatro años. Actualmente tiene dos puntos de apicultura, una en Villaviciosa y otra en Portilla de Luna. Ambas suman 42 colmenas.

-¿Cómo comenzó su afición por la abejas?

-Empecé a través de un amigo. Fui con él a a ver sus colmenas y aprendí poco a poco. Con el tiempo decidí tener las mías propias.

-¿En qué consiste la apicultura?

-La apicultura es un arte como otro. A grandes rasgos, un apicultor cuida la colmena mientras las abejas están invernando, para que no les falte alimento. Cuando se acerca la primavera, se les hace un reconocimiento para el período de floración. Colocamos las alzas, que es donde a finales de agosto o principios de setiembre se recoge la miel, y se preparan para la invernación de nuevo.

-¿Es una actividad conocida y desarrollada ?

-Desarrollada depende del punto de vista. En Asturias se da el 'minifundio', los apicultores tenemos pocas colmenas. Sin embargo, un profesional de la meseta puede tener hasta 4.000 colmenas porque son trashumantes, persiguen las floraciones, son 'latifundistas'. Ellos trasladan las colmenas en camiones. Aquí es muy diferente por la geografía asturiana.

-¿Cómo llegó a ser presidente de la Asociación de Apicultores de Asturias?

-En principio porque el anterior presidente dimitió y como vicepresidente que era, pasé a hacerme cargo de la presidencia. En la siguiente candidatura me presenté y salí por votación

-¿Qué actividades realiza la asociación?

-Realizamos cursos de formación, charlas para apicultores en las que informamos de todas las innovaciones, facilitamos la concesión de subvenciones y excursiones a otros campos. De cara al público asistimos a ferias para explicar qué es la apicultura. También tenemos un aula de apicultura que hacemos en colaboración con la Concejalía de Educación.

Un virus estaría acabando con las abejas en EE.UU.

Australia puede ser el origen del organismo que está detrás de la muerte de millones de insectos en Norteamérica

Hasta un 90% de las colmenas estadounidenses han sufrido esta enfermedad, identificada a finales del año pasado
Investigadores norteamericanos han llevado a cabo un estudio en el que concluyen que un virus es el causante de la enfermedad que está haciendo estragos en las colonias de abejas de Estados Unidos, según revela la revista Science.


"Nuestro extenso estudio apunta que el virus israelí de la parálisis aguda puede ser el causante de este trastorno", declaró W. Ian Lipkin, director del Centro para la Infección y la Inmunología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia. "La próxima etapa será investigar si este virus, actuando solo o en combinación con otros factores, como microbios, toxinas u otros elementos, puede ser el causante de esta enfermedad en las abejas sanas", añadió.

El trastorno que hace desaparecer las colonias de abejas es un fenómeno que se viene registrando sobre todo en Estados Unidos y su efecto más llamativo es que hace que las abejas adultas abandonen sus colmenas dejando atrás la miel y el polen. De hecho, pocas abejas muertas han sido encontradas en los alrededores de las colmenas.

La enfermedad fue identificada a finales del año pasado por cientos de apicultores de EE.UU, pues se calcula que una cuarta parte de los ellos han resultado afectados con unas pérdidas que de promedio se sitúa en el 45% de sus abejas. Sin embargo, en algunos casos, entre un 50% y un 90% de las colonias han resultado afectadas por esta patología. La enfermedad se ha detectado en 35 estados de EE. UU., uno de Canadá, partes de Asia, zonas de Europa y Sudamérica.

Para localizar el origen de la enfermedad, los investigadores hicieron estudios genéticos para catalogar la variabilidad de microorganismos que albergan las abejas e identificaron las bacterias patógenas, los hongos y los virus encontrados tanto en las colonias sanas como en las afectadas por la enfermedad. Examinaron muestras recogidas a lo largo de tres años en EE.UU. tanto en colmenas sanas como en colonias enfermas; y también examinaron la jalea real importada de China (de la que alimenta las larvas de las abejas para la formación de las nuevas colonias), así como las abejas sanas importadas de Australia. Y tras un detallada comparación estadística de todas las muestras, observaron que rastros moleculares del virus israelí de la parálisis aguda aparece, en principio, asociado al trastorno. Los investigadores creen que el virus no esté actuando solo, sino que intervienen otros elementos como una pobre nutrición, exposición a pesticidas y parásitos.

La enfermedad pudo haberse iniciado en EE.UU. a principios del 2004, a la vez que se levantaba la prohibición de importar miel de Australia. Esas restricciones fueron establecidas para prevenir la llegada de insecticidas.

También los países europeos, como Francia, Italia, Alemania, Suiza o España, han resultado muy afectados desde el 2000 por las enfermedades que sufren las abejas. Virus, parásitos (la varroasis que transmite un ácaro) y exceso de productos químicos son los principales culpables. En Catalunya, no hay elementos nuevos especialmente preocupantes, aunque las últimas sequías han hecho descender la producción de miel un 70%, según Antoni Miquel Aresté, de Unió de Pagesos.

Colaboradores básicos para la polinización de los manzanos de sidra

Oviedo, M. J. I.
En Asturias, decir que las abejas son claves para mantener el paisaje es quedarse cortos. En realidad, los insectos laboriosos son una pieza fundamental para el mantenimiento de los manzanos de sidra, uno de los emblemas de la región a la que vez que importante fuente de riqueza.
La ausencia de polinización provocaría una catástrofe ecológica. En los últimos años los apicultores españoles han llegado a registrar pérdidas de hasta el 40 por ciento. El «síndrome de desabejamiento» o «trastorno del colapso de las colonias(CCD)», como se le conoce en Estados Unidos, se manifiesta por una paulatina desaparición de las abejas obreras, sin las cuales la colmena no puede sobrevivir y acaba muriendo de inanición.
En un comportamiento de lo más atípico, las pecoreadoras (buscadoras de néctar) salen en busca de comida y no regresan a su hogar, abandonando a su suerte a la abeja reina. Se supone que el letal asesino (múltiple e invisible, al menos de entrada) las mata por el camino, lo que explicaría que no haya «restos mortales» en las inmediaciones de la colmena.

En el Centro Apícola de Guadalajara, en la localidad de Marchamalo, se investiga desde hace tres años. Los esfuerzos han dado sus frutos.
En Estados Unidos, donde hay unos 2,5 millones de colmenas, se ha perdido más de medio millón de colonias con una población de unas 50.000 abejas cada una, 25 millones de insectos». Así lo señaló Daniel Weaver, presidente de la Federación Estadounidense de Apicultores, quien apuntó que este mal -bautizado también como «el sida de las abejas» por su inusitada virulencia- afecta a unos 30 de los 50 estados, cebándose tanto en los almendros de California como en los maizales de Florida

Nosema, el asesino de la colmena

La misteriosa desaparición de millones de abejas en todo el mundo ya no lo es tanto: un hongo tiene la culpa
Oviedo, M. J. IGLESIAS

El mismo número de sílabas, un sonido parecido. La homofonía de Osama y Nosema permite el juego de imágenes. El primero, Osama bin Laden, es el enemigo declarado del mundo occidental; el segundo es, según las investigaciones realizadas en Guadalajara, el asesino silencioso de miles de abejas en todo el mundo.

Desde hace años, científicos de todo el mundo se preguntan cuál es la causa de la desaparición de millones de abejas en las colmenas. Se barajaron decenas de hipótesis. Entre ellas, la posibilidad de que las muertes estuviesen causadas por el cambio climático o el empleo de pesticidas.

El laboratorio de Mariano Higes, del Centro Apícola Regional en Marchamalo (Guadalajara), ha logrado identificar la causa más probable de la desaparición masiva de abejas. Esa causa es Nosema ceranae, un hongo miembro de los microsporidios descubiertos por Pasteur en el siglo XIX.

Los científicos lo definen como un hongo unicelular que ha reducido su tamaño y su genoma al mínimo para adaptarse a vivir dentro de las células de la abeja, la productiva Apis mellifera.

El grupo de Guadalajara descubrió el Nosema ceranae hace tres años. El laboratorio ha elaborado una técnica de detección genética que logra distinguir a ese parásito de otro muy similar, Nosema apis, que vive desde hace siglos en las colmenas, en armonía con sus habitantes.

Entre las causas de la desaparición de las abejas se llegó a hablar de competición entre especies e incluso de alteraciones y mutaciones genéticas. El caso es que la acción de Nosema es mucho más simple que todo eso.

El Nosema ceranae afecta a los ejemplares más adultos; es decir, a los que están trabajando en el campo. La espora del Nosema entra por la boca de la abeja y se dirige al estómago. Allí despliega un filamento y lo clava en la célula epitelial del ventrículo, transfiriéndole el esporoplasma, esto es, todo su material genético.

Ahí empieza un ciclo biológico que alcanza a todas las células del estómago, que deja de ser funcional, por lo que la abeja ya no puede comer, se debilita y muere. Aunque aún estén vivas, pese a su debilidad, la mayoría no vuelven a sus panales por un mecanismo de defensa de la colmena, según ha explicado Higes.

Por eso, la abeja reina y las jóvenes no suelen verse afectadas. El misterio de la desaparición de las abejas muertas también está resuelto. Los cuerpos no se encuentran porque suelen morir alejadas de la colmena y son pasto de otros insectos y reptiles, y la colmena queda casi vacía, con la reina y unas pocas abejas jóvenes.

Aunque los apicultores asturianos no han padecido apenas los efectos del síndrome del despoblamiento de las colmenas, los científicos estiman que bajo los efectos del parásito podrían estar más del 50 por ciento de las colmenas de España. Ese porcentaje representa más de un millón de colmenas afectadas, sobre un censo oficial de unos dos millones y medio. En los últimos años ha desaparecido entre un 30 y un 35 por ciento de las colmenas existentes.

La mayor prevalencia de este parásito se da en Madrid, Andalucía, Valencia y Extremadura, con alto riesgo de que se extienda a Murcia. Si las colmenas parasitadas no se tratan, el despoblamiento puede producirse en un plazo de seis meses a un año y medio. La solución para acabar con Nosema es aplicar un tratamiento con el antibiótico fumagilina.

Casimiro Sixto Muñiz, presidente de la Federación de Apicultores de Asturias, calcula que en el Principado hay censadas entre 35.000 y 40.000 colmenas. En realidad hay más.

Los asturianos están cuatro veces por encima de la media nacional en consumo de miel. Pero es un error pensar que la apicultura es sólo la producción de miel. Los apicultores recalcan que la abeja es el animal más importante que existe en la naturaleza. Es el insecto que ayuda a mantener el verde de Asturias. Las abejas son las responsables del 80 por ciento de la polinización y, por tanto, de la conservación de la capa vegetal.

Según una frase atribuida a Einstein, «si la abeja desapareciera de la Tierra, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres». El Archivo Oficial de Einstein en Jerusalén desmiente que tal profecía saliera de su boca, pero la cita tiene un fondo de verdad: la naturaleza no sería tan fructífera sin la ayuda de estos milagrosos insectos, auténticos ángeles de la agricultura.

Lo cierto es que las abejas no sólo producen miel, polen, cera, propóleos o jalea real; también se encargan de libar el néctar de las flores y, al hacerlo, permiten que el polen pase de una flor a otra, lo que facilita que la fruta crezca. Se calcula que una tercera parte de lo que comemos procede de plantas o árboles que necesitan la colaboración de la apis mellifera para desarrollarse.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Sólo uno de cada 4 apicultores españoles son profesionales a tiempo completo


Así lo recoge el anuario agrario 2007 de la organización profesional COAG, donde además se resalta que el número total de apicultores asciende a 23.265 -con una media de 325 colmenas- de los que 5.737 son profesionales.

Madrid. 05/09/2007
Silvia González Cerredelo

Según el registro general de Explotaciones Ganaderas, España cuenta con 2,3 millones de colmenas con una producción media de miel que alcanza los 12,5 kilos por colmena.

Esto nos convierte en el principal productor de miel de la Unión Europea, con el 21 por ciento de la producción total, seguida de Alemania y Hungría, que acaparan el 10 por ciento. Pero esta actividad está muy repartida entre apicultores que no se dedican en exclusiva a ella: sólo lo hacen el 24,7 por ciento de los 23.265 productores de miel.

En cifras redondas la producción total de miel en España en 2006 alcanzó las 28.998 toneladas, lo que implica un descenso del 11,2 por ciento en relación a la del año 2004. Una disminución que se puede atribuir a periodos de crisis motivados por la sequía o por los incendios que asolaron varias zonas del país el año pasado.

La miel que más se produce en España es la denominada "mil flores" y ha supuesto en 2006 el 61,4 por ciento de la producción, lo que implica un incremento de un 55 por ciento con respecto al año 2005.

A la cabeza de la producción se encuentra la Comunidad Valenciana, con 6.138 toneladas en 2006, seguida de Extremadura con 4.608 tn, Andalucía con 4.500 tn y Castilla y León con 3.996 tn.

Los precios para los apicultores no son más esperanzadores que en otros sectores. Si en 2003 el kilogramo de miel "mil flores" rondaba los 2,6 euros, en 2006 se situó en 1,5 euros. Una situación que según declara COAG en su anuario se debe en gran medida por las importaciones, cuyo precio se sitúa en 1 euro el kilogramo.

En este sentido, España compró 17.566 toneladas el pasado año, lo que supone un incremento del 16 por ciento con relación a 2005. De ellas, 13.617 tn proceden de terceros países (principalmente de Argentina, China y Uruguay) frente a 3.649 tn de origen comunitario.

En cuanto a las exportaciones ascienden a 9.614 toneladas, cuyos principales destinatarios son Francia, Alemania, Portugal y Grecia.

Por otra parte, la producción de cera y polen continúa ganando importancia. La comunidad extremeña destaca como principal productor de polen, con 677.370 kg, y de cera, con 216.000 kg de los 879.920 kg totales que se producen. Aun así, hay que resaltar las fuertes caídas en ambas producciones si se comparan con los datos de 2004, con descensos del 55 por ciento en la producción de cera y del 28 por ciento en la de polen.

Por último, en cuanto al consumo de miel, es importante reseñar que el gasto total por la compra de miel ha ascendido a 112,6 millones de euros, lo que supone un incremento del 22 por ciento respecto a 2005.

Agricultura convoca ayudas para fomentar la apicultura en Castilla-La Mancha


LA VERDAD/ALBACETE
Agricultura convoca ayudas para fomentar la apicultura en Castilla-La Mancha
APICULTURA. Un apicultor manipula una colmena. / LA VERDAD


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La Consejería de Agricultura ha publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha una resolución de la Dirección General de Producción Agropecuaria por la que se convocan las ayudas al sector apícola de la región en el año 2007, cuyo objetivo es fomentar el mantenimiento de esta actividad.

Se beneficiarán de estas ayudas aquellas personas que acrediten la condición de apicultor a título principal, agricultor a título principal o joven agricultor que se ha incorporado a la actividad agraria dentro de los dos años naturales anteriores al de presentación de la solicitud, y sean titulares de una explotación apícola de, al menos, cincuenta colmenas.

El plazo de presentación de solicitudes será de treinta días naturales desde el miércoles y la cuantía de la ayuda concedida por colmena varía en función del tipo de beneficiario.

Así, se concederán hasta 10,82 euros por colmena para los apicultores a título principal, con un límite máximo de 4.628 euros por beneficiario; hasta 7,72 euros por colmena para los agricultores a título principal, con un límite de 3.095 euros; y hasta 0,78 euros por colmena y mes transcurrido desde su fecha de alta en el registro apícola para los jóvenes agricultores, con un límite máximo de 12 meses y 3.877 euros por beneficiario.

Las ayudas concedidas al sector apícola en Castilla-La Mancha durante el año 2006 ascendieron a 744.349 euros para un total de 258 apicultores.

Un hongo y un virus se disputan la causa de la muerte masiva de abejas



ARACELI ACOSTA MADRID.
El desvelo del enigma sobre la muerte masiva de abejas atrajo la atención de numerosos centros de investigación del mundo sobre el Centro Apícola de Marchamalo, en Guadalajara, artífice del hallazgo de que el microsporidio «Nosema ceranae» estaba detrás del llamado «síndrome de despoblamiento de las abejas». Investigadores de todos los países volvieron sus ojos hacia este pequeño laboratorio que se ha convertido extraoficialmente en la referencia mundial para ver qué está pasando con las abejas. De muchos países, menos uno, Estados Unidos.
Tras la publicación de su hallazgo, la partida de muestras que esperaban a finales de abril de Estados Unidos no llegó. En julio, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunciaba un plan de acción para investigar las causas y combatir el síndrome de despoblamiento de las colmenas. No querían aceptar que las causas ya las había revelado el laboratorio español.
Sin relación causal
En este contexto, la revista «Science» publicaba ayer un estudio en el que se descarta «la contribución significativa de Nosema ceranae al riesgo del síndrome de despoblamiento de las colmenas» y se aporta un nuevo «candidato principal», el virus de parálisis aguda de Israel (IAPV). A pesar de que los autores del estudio, dirigidos por Ian Lipkin, del Colegio de Salud Pública de la Universidad de Columbia, reconocen que «no han probado una relación causal» entre la infección por este virus y el síndrome que afecta a las abejas melíferas, sí afirman literalmente en el estudio que «Nosema ceranae no contribuye significativamente al riesgo para que se produzca el síndrome de despoblamiento».
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han utilizado un pirosecuenciador para secuenciar el genoma de 51 abejas, 30 afectadas por el síndrome de despoblamiento y 21 sanas, y analizar lo que quedaba aparte del genoma. Y encontraron cuatro agentes: Nosema apis, Nosema ceranae, el virus israelí de parálisis aguda y el virus de Cachemira. Estos virus son picornavirus, cuyo genoma está formado por ARN y que se caracterizan por aparecer de manera inoperante y sólo producen la enfermedad cuando el sistema inmune está dañado, por ejemplo, por la barroa o microsporidios como Nosema apis o ceranae.
Los investigadores argumentan sus conclusiones en que el Nosema ceranae aparece en todas las muestras estudiadas, incluso en las de abejas sanas, mientras que el virus israelí sólo aparece vinculado a las abejas enfermas, según aseguró a Reuters Edward Holmes. Sin embargo, un cuadro de los documentos que se adjuntan al estudio revela que en un caso (4,8% de las 21 muestras de abejas sanas) se detectó este nuevo virus.
Desde el Centro Apícola de Marchamalo, su asesor de investigación, Mariano Higes, explicó a ABC que «esto no es una cuestión de números, sino de agentes infecciosos». Además de resaltar que se trata de una cantidad escasa de muestras, Higes destaca que Nosema ceranae aparece en el cien por cien de las muestras de abejas enfermas, frente al 83,3% del virus ísraelí y el 90% de Nosema apis.
Avance de la enfermedad
A su juicio, que casi no aparezca (una sola vez) entre las abejas sanas no significa que éste sea el elemento diferenciador, puesto que sin Nosema ceranae, que aparece en 17 de las 21 muestras de abejas sanas, este agente no se replicaría. Es igual que la barroa, cuyo ataque provoca que todos esos virus se repliquen. Además, dice Higes que, aunque la colmena ahora no esté enferma, si tiene Nosema ceranae, las abejas acabarán muriendo dentro de 6 a 18 meses.
Higes apunta además que el tratamiento que ataca al Nosema ceranae, un antibiótico llamado fumagilina, ha dado muy buenos resultados en las colmenas tratadas en nuestro país, consiguiendo duplicar la producción de miel y aumentar la de polen. Si la fumagilina consigue repeler el ataque del Nosema, estos virus no pueden replicarse, con lo que no puede ser la causa última, aunque sí un factor más.
Más allá de lo que Higes considera «una fría estadística del valor predictivo» y «una interpretación superficial de unos datos», lo que este investigador sí tiene claro es que la prevalencia de Nosema ceranae en Estados Unidos es elevadísima: «Es una epidemia, pues aparece en 47 casos de los 51 analizados».
En cuanto a nuestro país, donde las colmenas sometidas a tratamiento con fumagilina y a un posterior control exhaustivo -que implica un seguimiento de la enfermedad, tener localizados los puntos con más problemas y hacer análisis de todo: pesticidas, polen, qué comen las abejas...- empiezan a recuperarse, Higes apunta que las condiciones meteorológicas de este año podrían traer un nuevo repunte de la enfermedad en otoño, porque ya se están produciendo reinfectaciones. Y es que el control debe ser férreo porque las abejas que mueren hacen de reservorio de la enfermedad y las esporas suponen un riesgo alto de infección.
Tres millones de colmenas
En España podrían estar bajo los efectos del parásito Nosema ceranae más del 50 por ciento de las colmenas. Estamos hablando de un censo oficial de dos millones y medio de colmenas, aunque cifras no oficiales aumentan estos números hasta los tres millones. Desde el Centro Apícola de Marchamalo aseguran que en los últimos años han desaparecido entre un 30 y un 35 por ciento de las colmenas existentes.

jueves, 6 de septiembre de 2007

La alta mortandad de las abejas no afectará a la producción de miel


León es la provincia de la comunidad que más miel produce y más explotaciones tiene
Los apicultores señalan que si no fuese por su trabajo este insecto estaría extinguido
La alta tasa de «mortandad» entre las abejas no afectará este año a la producción de miel de León, la primera en importancia de la comunidad. Desde la Asociación de Apicultores se destaca la lucha que desde hace cuatro años mantienen los apicultores contra las enfermedades y los insecticidas que matan a estos insectos.

En este sentido se señala que si no fuese por los apicultores en muchas zonas este insecto estaría prácticamente extinguido y con ello se crearían graves problemas al medio natural.

Los apicultores señalan que la alta mortandad de abejas no se debe a una sola causa, sino a varios factores y circunstancias que de forma conjunta constituyen la causa y explicación de este fenómeno. Entre estos factores que inciden en la muerte masiva de las abejas destacan la aparición de una nueva enfermedad, detectada en el 2005 por expertos de Castilla-La Mancha, contra la que no hay un tratamiento eficaz; y la utilización de algunos pesticidas que se usan en la agricultura.

En este sentido, mientras en España esta alta tasa de mortandad ha sido detectada hace unos cuatro años, en Francia se venía registrando desde 1995. En el país vecino se utilizan algunos pesticidas en la agricultura que mataban un gran número de estos insectos y los apicultores franceses consiguieron su prohibición, pero estos pesticidas se siguen comercializando en España a precios de saldo porque ya no se pueden vender en el país vecino.

La alta tasa de mortandad entre las abejas es un fenómeno que debe preocupar a las autoridades y a la sociedad en general, ya que se trata de un insecto muy importante para el medio natural, en concreto para mantener el proceso de polinización de las plantas.

A causa de una enfermedad que sufrió la especie en 1985 prácticamente desaparecieron todos los panales silvestres y fue la labor de los apicultores lo que hizo posible la subsistencia de las abejas y de la polinización de la mayoría de las flores que realizan estos insectos.

La provincia leonesa, con más de 600.000 kilos de miel al año de producción, encabeza el ránking de la comunidad; por detrás de León se sitúa Burgos, con cerca de 400.000 kilos al año y más de 600 explotaciones apícolas.